Crónica del XX Salón del Manga de BCN

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Un año más se ha acabado ya el Salón del Manga de Barcelona. Han sido cuatro días de intensa actividad, han sucedido muchas cosas y sin duda todos hemos hecho muchos nuevos amigos y conocidos, nos hemos reencontrado con viejas caras conocidas y, sobre todo, hemos disfrutado de una afición común que ha vuelto a demostrar que en nuestro país sigue teniendo una fuerza y un vigor inmejorables.

Según han anunciado los organizadores del salón, un año más se ha superado el número de visitantes de las ediciones anteriores, este año con un crecimiento del 13% que ha permitido superar la cifra de 130.000 visitantes. Y es que desde que el salón se trasladó hace tres años, del recinto de La Farga en L’Hospitalet a Fira de Barcelona, año tras año el salón está creciendo en espacio, en personas que lo visitan, en actividades, en todo.. En palabras de Carles Santamaria, director del Salón del Manga de Barcelona, “el éxito de público muestra la vitalidad de un Salón que necesita más espacio porque este año se han agotado anticipadamente las entradas de sábado y domingo”. Y no solo eso, si no que a lo largo del viernes también se agotaron las entradas de ese día.

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Este año el Salón tenía una gran asignatura pendiente tras los problemas de las largas colas del año pasado, y la verdad es que la ha aprobado con nota. Es cierto que antes de abrir las puertas y en algunos momentos a lo largo de la jornada del sábado hubo una considerable cola para entrar, pero la potenciación de la compra anticipada de entradas, así como una mejor evaluación de la capacidad (que con la ampliación a 50.000 metros cuadrados también ha aumentado), ha permitido una mejor gestión de las colas. Un factor que también ha contribuido enormemente a esta mejor gestión de la capacidad ha sido una distribución mucho más adecuada de los espacios, de forma que el Palau 1, que el año pasado estaba casi siempre vacío mientras el Palau 2 debía cerrarse temporalmente por exceso de aforo, en esta ocasión ha sido realmente bien aprovechado, así como la Pl.Univers, donde se instaló el escenario bajo una cubierta gigantesca.

El único espacio que este año podría considerarse parcialmente desaprovechado, a pesar de haber crecido en superficie, y sobre todo en diversidad, es el ahora denominado Espacio Espíritu de Japón. En la segunda planta del Palau 2 se han concentrado los elementos culturales de siempre, más unas muy interesantes adiciones, además de un nueva sala de actos para realizar las conferencias relacionadas con otros aspectos de la cultura japonesa. Así dicho podría parecer que se ha dado un gran paso en la dirección de promocionar este nuevo espacio del salón, pero la verdad es que, a pesar de la gran cantidad de carteles que indicaban su existencia y localización, mucha gente ni tan solo subió a chafardear, algo que siempre sucedía en ediciones anteriores, cuando después de las compras más compulsivas, todo el mundo daba vueltas mirando el resto de stands y encontraba los de cultura, ni que fuera por casualidad.

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En conjunto seguía habiendo algunos espacios que quizás, solo quizás podrían haberse aprovechado de forma más eficaz, pero en su conjunto en esta ocasión debemos felicitar a la organización por la forma en que ha solucionado algunos de los problemas de ediciones anteriores, y en general por la más que adecuada marcha del salón.

Si miramos los diversos espacios con más detalle podríamos encontrar algunos problemas adicionales, pero restringidos a un ámbito en concreto. Así, las colas en la zona de restauración a la hora de comer han seguido siendo largas e interminables. Es posible que para próximas ediciones los restauradores deban replantearse el modelo de reparto del trabajo dentro de sus posibilidades. Y para muestra un botón. Ikkyu, el restaurante que tiene más experiencia en este aspecto, pues ya estaba bregando con las voraces hordas de fans hambrientos en La Farga, ha sido casi siempre el puesto de comida en el que las colas avanzaban más rápidamente.

Las salas de actos y los talleres posiblemente adolecían de estar demasiado “integradas” en el espacio general, de forma que el ruido de fondo o las “ingerencias” del servicio de megafonía dificultaban en numerosas ocasiones el adecuado seguimiento de lo que se decía en la mesa. Algunos problemas técnicos deslucieron alguna de las intervenciones, pero no fueron más que anécdotas ante la gran calidad de casi todas las actividades programadas en ellas.

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Por último querría comentar algo que creo que ya es un problema endémico desde hace años. Los organizadores de los concursos de Cosplay ya tienen muchos años de experiencia, pero parece que todavía no han aprendido que cada actividad tiene un tiempo establecido, que a buen seguro ha sido calculado en base a lo que solicitan los que la organizan. Aún así, creo que no ha habido ningún año en que los concursos de cosplay hayan finalizado, ni que sea remotamente, puntuales, cosa que afecta gravemente a las actividades posteriores y a la gente que  quiere asistir a ellas. Es cierto que el cosplay es sin duda una de las que más público atrae, llenando este año la Pl.Univers mucho más que cualquier otra de las actividades realizadas en el escenario, pero eso no es excusa para no tener un cierto grado de “profesionalidad” y, si se ve que el tiempo está siendo superado con creces, se “acorten” los comentarios superfluos, las presentaciones, etc.

Y a nivel de la gente que asistió al evento, personalmente me ha dado la impresión de que el número de gente disfrazada ha sido más bajo que en otros años, pero el nivel de calidad no se ha resentido en absoluto. Lo que no puedo más que condenar es la actitud de muchas personas, algunos niños (por lo que tendrían una cierta disculpa, que debería trasladarse a sus padres), pero muchos no tan niños (al menos físicamente hablando), que literalmente destrozaron la zona de jardines japoneses, que excepto los afortunados visitantes del jueves, prácticamente nadie pudo ver tal y como se diseñaron y prepararon.

En resumidas cuentas, un magnífico salón en su conjunto, y una pequeña dosis de afición y amor por el manga y el anime que dudo pueda servirnos para aguantar hasta la cita del próximo año, en la que ya nos han prometido que “se va a crear un gran espacio dedicado al Cosplay con talleres, espacios de encuentros y otras actividades” y se ha comentado que también se está trabajando para organizar paralelamente con el Salón un Festival de Cine Japonés “dado que hay un gran interés en nuestro público tanto por el anime cómo por las películas de acción real”.

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