Año Nuevo Japonés

Como hemos comentado anteriormente, en Japón, aparte de por su aspecto meramente comercial, no se celebra la Navidad, pero no sucede lo mismo con el Año Nuevo, que es una de las celebraciones más importantes del calendario. Y lo es por diversos motivos cargados, como mucho de lo que sucede en el país del sol naciente, siempre cargados de mucho simbolismo.

En el aspecto meramente festivo, las vacaciones de Año Nuevo son el segundo período más largo festivo que tienen los japoneses después de la Golden Week de Mayo, y uno de los peores períodos para visitar el país como turista ya que para ellos es una fiesta tan importante que incluso cierran muchos establecimientos turísticos, especialmente los regentados de forma más familiar como los ryokan, y numerosos museos y sitios de interés turístico, es habitual que los únicos días del año en que están cerrados sean en el período del 1 al 5 de Enero, aproximadamente.

Para los japoneses el año nuevo es una rotura y un renacimiento, una rotura y final de ciclo para todo lo que ha sucedido el año anterior y un renacimiento de cara al año que entra, generalmente rodeado de familia y amigos, con los que se suele realizar los acontecimientos que se llevan a cabo.

Pero para poder celebrar esta rotura y renacimiento de forma adecuada son necesarios numerosos preparativos y actividades relacionadas con el año nuevo que van teniendo lugar durante los días anteriores al fin del año. Todos ellos sirven de preparación para poder llegar al momento crucial en la mejor posición posible para poder realmente romper con el año anterior, para hacer un “borrón y cuenta nueva” total e iniciar el nuevo año con buen pie.

Como cada vez sucede más en la acelerada vida moderna, este tipo de actividades pueden haber caído un poco en el desuso, especialmente entre las generaciones más jóvenes, siendo a veces sustituidas por otras de más modernas (tal vez importadas), pero aún así siguen teniendo una gran fuerza y dinamismo.

También es posible que de una región a otra estas actividades puedan variar ligeramente, pero en general, a continuación os vamos a enumerar las principales actividades que deberíamos realizar para poder iniciar el nuevo año “a la japonesa”.

Bonenkai: durante los días y semanas previas es habitual que los compañeros de trabajo, estudios, etc. hagan fiestas para olvidar el año, de forma muy similar a las cenas de empresa que cada vez son más populares en nuestras latitudes, a pesar de que son más breves, y generalmente más parecidas a “salir a beber después del trabajo”. De hecho, una traducción bastante literal de su nombre sería “reunión para olvidar el año”.

Ôsoji: más que un evento, podríamos definirlo como la tradición de hacer limpieza general y a fondo en casas, negocios y tiendas, para “purificar el ambiente” y tener un buen inicio de año.

Pero no solo hay que purificar la casa y los negocios, sino también el alma, y es por eso que en los días previos a fin de año es habitual saldar todas las deudas para poder tener prosperidad económica y buenas relaciones. También se trata de saldar las promesas incompletas y agradecer la ayuda recibida mediante unos regalos especiales denominados seibo.

Kadomatsu: literalmente “puerta de pino”, es un adorno floral formado por cañas de bambú, símbolo de la persistencia, y de pino, símbolo de la larga vida, que se colocan en la entrada de las casas y tiendas, para dar la bienvenida a los dioses de la buenas suerte que nos visitan y como residencia temporal para ellos. Generalmente se colocan a mediados de Diciembre y se dejan hasta el siete de Enero, día en que se dice que los dioses regresan al cielo.

Ômisoka: la noche de fin de año la familia suele reunirse alrededor de la televisión, en la que emiten algunos programas tan populares, que los propios artistas que aparecen se “pelean” para poder salir en ellos, ya que acaban siendo los más vistos de todo el año (y es un gran prestigio para los seleccionados participar). De todos ellos posiblemente el Kōhaku Uta Gassen producido por el canal NHK sea el más popular de todos. En él dos grupos de famosos compiten por ganarse al público.

Toshi-koshi soba: la noche de fin de año se comen estos fideos, también denominados “fideos de fin de año”, unos fideos soba especialmente largos y delgados, que se cree proporcionan una larga y próspera vida. Se dice que esta tradición se inició en el período Edo, cuando los trabajadores de algunas fábricas recogían la harina del soba que se utilizaba para otros procesos, los limpiaban de impurezas (así conseguían lo que podríamos denominar un “aguinaldo”) y después preparaban unos fideos soba con la harina recuperada.

Jyoya no Kane: cuando se próxima la medianoche, en los templos budistas se tocan 108 campanadas que representan el número de pecados del ser humano. Al escucharse las campanadas se dice que se pueden “tirar” los pecados del año para empezar el nuevo año “limpios”. Las 107 primeras campanadas son por el año que se va, y la número 108 ha de coincidir con el inicio del Año Nuevo.

A partir de las campanas que marcan el inicio del año, la verdad es que los japoneses tienen una agenda muy ocupada si quieren hacer todo “lo que debe hacerse”, aunque la verdad es que pueden repartir-lo a lo largo de la primera semana del año.

Hatsumôde: la primera visita al santuario (generalmente sintoísta) puede realizarse a lo largo de la primera semana del año, pero hay mucha gente que después de medianoche se viste con sus mejores ropas para ir al templo, donde queman los antiguos amuletos protectores y compran otros nuevos (omamori). Lo habitual es rezar por el año nuevo, consultar el omikuji, una predicción u horóscopo que venden en los templos, pero que en este caso es válido para todo el año, y tal vez beber un poco de amazake, una bebida dulce y poco alcohólica que la mayoría de templos ofrece en estas fechas; o, según las regiones, otoso (literalmente “derrotar los espíritus malignos”), un sake medicinal que se bebe para depurar las enfermedades del año anterior y propiciar una larga vida, así como llevar la paz al hogar. El otoso se sirve en tres copas lacadas de tamaños distintos y por la forma de prepararse es apto para que lo beban todos los miembros de la familia.

Hatsuhinode: el primer amanecer del año representa el renacimiento y por eso generalmente se sigue desde lugares altos o playas que permitan disfrutar de él. También algunos dojo hacen entrenamientos especiales al amanecer seguidos de celebraciones especiales.

Osechi Ryouri: es la comida tradicional de Año Nuevo, y está compuesto por diversos platos que utilizan componentes relacionados con la prosperidad y los deseos de buena salud (los platos concretos acostumbran a cocinarse antes de Fin de Año (se pueden conservar perfectamente unos cuantos días) de forma que incluso quién se encarga de cocinarlos puede disfrutar de la familia y del año nuevo. Estos platos se presentan en unas cajas lacadas tipo bento denominadas jûbako que distribuyen la comida en tres pisos: en el primero se colocan los platos dulces y los entremeses; los paltos al vapor y las conservas en vinagre en el segundo; y en el tercero los platos cocinados. Generalmente en estas comidas también se incluye zoni, que es una sopa con pasta de arroz mochi.

Nengajô: ya os hablamos de estas tarjetas que se envían los últimos días del año y que, en un día de mucho trabajo, el servicio de correos entrega en su totalidad exactamente el día de Año Nuevo. Estas tarjetas suelen tener motivos que se corresponden con el animal del calendario chino correspondiente al año entrante. Los nengajô adquiridos al servicio de correos japonés incluyen un número que permite participar al receptor de la tarjeta en un sorteo tipo lotería en que se pueden ganar diversos regalos (nunca regalos monetarios). Los números ganadores se hacen públicos a mediados de Enero.

Otoshidama: el primer día del año, padres y abuelos entregan a los niños unos sobres con dinero para que se compren lo que quieran. La cantidad entregada puede variar muchísimo, pero no es raro que los más generosos entreguen más de 10.000 Yen a los más pequeños.

Kakizome: es la primera escritura o caligrafía del año. La tradición marca que se escriba una frase expresando un deseo, sueño o sentimiento de alegría por el inicio del año. Generalmente se realiza el día 2 de Enero, pero en las escuelas (que están en plenas vacaciones de invierno), lo hacen la semana siguiente, al reiniciarse las clases.

Fukubukuro: otra costumbre de Año Nuevo que se dice fue creada a finales de la Era Meiji por los grandes almacenes Matsuya de Ginza es vender bolsas de productos con un contenido desconocido y aleatorio, por un precio global que, en conjunto puede llegar a significar hasta un 50% de descuento. El contenido depende del comercio, pero en determinados casos pueden llegarse a incluir objetos de gran valor por un precio “ridículo”. Este sistema, que en buena parte es para atraer clientes, también está relacionado con la idea de empezar el año sin stocks (hacer limpieza de todo lo del año anterior). Actualmente son una mayoría los comercios que adoptan esta práctica, y en algunos casos las colas para adquirirlos pueden ser inmensas. No en vano su nombre en japonés está formado por los kanji fuku (suerte, buena fortuna) y fukuro (bolsa). Evidentemente, adquirir una “bolsa de la buena suerte” es una buena forma de empezar el año con buen pie.

 

Finalmente, decir que antiguamente también era habitual que los niños pinten el primer ojo de un daruma para conseguir cumplir un sueño, y jugar a hanetsuki, una especie de bádminton japonés.

Y ya para acabar este artículo, tan solo recordar el saludo típico que se intercambia al empezar el año:

akemashite omedetou gozaimasu

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